México sin PISA y México con PISA**

México sin PISA y México con PISA**

Aunque los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés) sean magnificados por los medios de comunicación, son claramente insuficientes como termómetro de la educación en México. En contraste, tenemos un Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) que ofrece abundante información sobre los diversos niveles y grados de la educación mexicana, ofreciendo una radiografía mucho más completa que la de PISA.


En México, antes de 1980, simple y sencillamente no había evaluación educativa. Seguramente existían evaluaciones de los estudiantes en todas las escuelas del país y calificaciones, y certificados, y graduaciones, y estudiantes aprobados y reprobados, pero no había manera de saber cuál era el estado de la educación nacional. Sin duda, antes de ese año se habían hecho estudios sobre la educación nacional pero no figuraban evaluaciones a gran escala ni mediciones del estado de la educación en función del logro de los estudiantes. De igual manera, antes de 1970 prácticamente no había datos sobre matrícula, deserción escolar, transición entre ciclos, eficiencia terminal, número de escuelas y de maestros, equipamiento escolar, etcétera. Había, eso sí, muchas opiniones, cientos de opiniones, pero muy pocos datos. La única opción para saber cómo se encontraba la educación era preguntarle a un “experto” que, seguramente con muchas dificultades y sin datos duros de ningún tipo, podía emitir un juicio fundamentalmente subjetivo acerca de la situación de la educación nacional.
Sin embargo, hacia finales de los años ochenta, y especialmente durante los noventa, comenzó a gestarse, aunque no sin rechazos, jalones y refunfuñones de muchos (autoridades, funcionarios, investigadores y líderes de todo tipo), la idea de que la educación no sólo podía, sino que debía ser evaluada. Fue durante esos años que surgieron las primeras instancias evaluadoras con carácter nacional (el Sistema Nacional de Investigadores, los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior, el CENEVAL) y los primeros instrumentos de evaluación (las pruebas IDANIS, los Estándares Nacionales, los EGEL, entre otros).
Sin embargo, a pesar de esta creciente marea evaluativa con nuevas instancias e instrumentos para la medición y evaluación, y una paulatina aceptación de la evaluación educativa (en la década de los noventa se elaboraba ya un gran número de instrumentos y se aplicaban por miles las pruebas objetivas de varios tipos), México no era capaz todavía de producir una imagen más o menos clara de la situación de la educación nacional en función de los logros en el aprendizaje.
En 1995, la International Association for the Evaluation of Educational Achievement invitó a México a participar en la prueba internacional denominada Tercer Estudio Internacional de Matemáticas y Ciencias (TIMSS, por sus siglas en inglés) pero, como es sabido, México retiró los resultados del informe final y no se presentaron los datos de esa medición, razón por la cual se continuó con la ausencia de una imagen más o menos clara de la situación educativa nacional.
Luego, en 1997, la OCDE decidió lanzar un programa de evaluación de estudiantes llamado Program for International Student Assessment (PISA, por sus siglas en inglés) destinado fundamentalmente a ofrecer un panorama aproximado de la situación educativa de los países que quisieran participar en el estudio. México, en su carácter de miembro de la OCDE, fue incluido en el grupo. En el año 2000 se llevó a cabo la primera medición (aplicación) de la prueba PISA; derivado de ella, en 2001 se tuvo el primer reporte internacional de PISA con información de los 32 países participantes y, consecuentemente, por primera vez se tuvo un informe de la situación de la educación en México en función de los logros en el aprendizaje.
Desde su inicio, el proyecto PISA ha estado destinado a ofrecer un panorama o corte de la situación educativa de un país al momento en el que las personas están por entrar a la vida productiva; por ello, el programa PISA está dirigido exclusivamente a estudiantes de 15 años. Sin embargo, esa imagen que PISA ofrece no abarca todos los aspectos de la educación de un país sino únicamente una especie de fotografía instantánea del rendimiento de la población de esa edad, en tres variables que se consideran fundamentales para la educación y la vida productiva de los ciudadanos: competencia lectora, competencia matemática y competencia científica. De hecho, este panorama, corte o medida del rendimiento de esa población ocurre una vez cada tres años (hasta el momento, PISA ha hecho mediciones en los años 2000, 2003, 2006, 2009, 2012 y 2015).

 

México sin PISA y México con PISA
Una cosa es decir que la educación es un desastre o de mala calidad, llenarse de juicios de valor con epítetos de todo tipo y repartir culpas por doquier, y otra cosa muy diferente es ofrecer mediciones y decir, por ejemplo, que sólo 5% de los ciudadanos de un país están debidamente calificados en matemáticas al cumplir 15 años, que 44% tiene habilidades apenas aceptables y que hay 51% de estudiantes con calificaciones muy por debajo de lo aceptable para una vida sana y productiva en la época moderna (INEE, 2010). De igual manera, una cosa es tomar a los estudiantes de una escuela pública y de una privada y aplicarles cualquier examen de matemáticas para después sacar conclusiones arriesgadísimas y falaces sobre la diferencia entre esos tipos de educación, y otra muy diferente es que con una muestra debidamente hecha y con un conjunto de instrumentos técnicamente bien elaborados se pueda decir que únicamente 5% de los estudiantes de los sistemas públicos y 12% de los estudiantes de los sistemas privados alcanzan los niveles 4 o superiores en la escala global de lectura de PISA. Esos contrastes son la diferencia que existe entre tener o no tener algo como PISA.
- En el México sin PISA había sí, muchas opiniones (la mayoría no muy buenas), sobre la situación de la educación en México. En el México con PISA además de las opiniones hay datos, hay medidas de la situación de la educación.
- En el México sin PISA predominaba la corazonada, la cual podía jugar un papel preponderante en la toma de decisiones y no había argumentos para que fuera de otro modo. En el México con PISA hay datos para fijar metas e impactar la política educativa.
- En el México sin PISA las evaluaciones eran técnicamente cuestionables. En el México con PISA el país ha aprendido a realizar evaluaciones de alta calidad técnica.
- En el México sin PISA no se podía saber si se avanzaba o se retrocedía. En el México con PISA hay mediciones para conocer el nivel de avance/retroceso en la educación.
¿Es esto suficiente? La respuesta obvia es no, por dos razones fundamentales.

 

Primera razón. PISA es una medición muy limitada
La medición de la educación no puede ser sólo PISA. No debe ser sólo PISA. De hecho, ésta es una muy buena medición de la educación pero a la vez es muy limitada; mide solamente el desempeño de estudiantes de 15 años. En nuestro país los alumnos de esa edad están predominantemente en tercero de secundaria y primero de bachillerato. Pero, ¿cómo están los estudiantes de los otros grados de secundaria?, ¿cómo están los estudiantes de primaria en los seis grados?, ¿cómo están los niños y las niñas de preescolar?, ¿cómo están los estudiantes al concluir el bachillerato? Nada de eso responde PISA. Claro, alguien dirá: “Si así están a los 15 años seguramente están igual a los 14, 13, 12, 11, etcétera”. Pero seguir esa línea de razonamiento es regresar al México sin PISA, es decir, a la ausencia de datos. Lo que es necesario es medir la situación de la educación en cada grado y descubrir dónde se originan los problemas. Más aún, es necesario medir cada subsistema, cada modalidad, cada tipo, cada forma de sostenimiento, cada estado o entidad federativa y cada región, y medirlas a fondo. Sin embargo, ni siquiera así es suficiente. PISA sólo mide el desempeño o rendimiento escolar y no dice nada de la cobertura, de la deserción, de la reprobación, de la eficiencia terminal, del equipamiento de los salones o de la preparación de los profesores. En conclusión, PISA no es la panacea de los datos, ni aunque los medios de comunicación la magnifiquen. PISA es notoriamente insuficiente como medición de la educación.
Debido a lo anterior, a la patente ausencia de datos confiables sobre los múltiples aspectos de la educación mexicana, en el año 2002 el gobierno mexicano decidió crear el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) para dar respuesta cabal y técnicamente apropiada a todas las inquietudes de información esbozadas en el párrafo anterior. Desde entonces el instituto es el encargado de realizar la prueba PISA en México y producir todos los informes que esa medición genera. Sin embargo, el INEE es mucho más que la prueba PISA.
Es una institución técnica que ofrece de manera permanente una imagen de la situación de la educación en México. No es éste el lugar para describir la enorme cantidad de datos que ofrece a la sociedad mexicana sobre las diversas facetas de la educación; basta entrar a su página de internet para ver que está llena de información de libre acceso. El INEE aplica año con año la prueba denominada EXCALE que rinde abundante información sobre los diversos niveles y grados de la educación mexicana (no es únicamente un examen para estudiantes de 15 años de edad, como PISA) y, además, ofrece numerosos indicadores de todo tipo sobre deserción, eficiencia, transición, cobertura, entre otros. Así, las autoridades educativas de todos los niveles y entidades federativas, los funcionarios, los investigadores, los miembros de las asociaciones civiles y los centros de investigación, los estudiosos de la educación, los estudiantes y la sociedad en general son libres de informarse con los datos y reportes del INEE. Como se puede observar, hemos avanzado mucho desde 1980 en que vivíamos de la sospecha, la corazonada y la opinión.
Nuevamente, una cosa es exhibir la fotografía o el video de una escuela o un grupo de alumnos a la sombra de un árbol en una zona rural del país y desgarrarse por lo mal que está la educación, y otra cosa muy diferente es exponer una relación del equipamiento de las escuelas a nivel nacional (incluidas las que están a la sombra de un árbol). Eso es lo que ofrece el INEE: datos; datos duros sobre la educación en México; datos sobre escuelas bien y mal equipadas; datos sobre buenos y malos rendimientos; datos sobre alta y baja deserción, etcétera. Son, sin duda, datos consistentes, periódicos y comparables.
¿Son los datos suficientes para mejorar la educación? Desde luego, la respuesta a esta pregunta es una perogrullada: por supuesto que no.

 

Segunda razón. No son los datos sino las acciones, las decisiones de política educativa, las que impactan a la educación del país
No hay duda de que son las decisiones, las acciones adecuadas, las que harán que exista una mejor educación en el país; sin embargo, es la evaluación la mejor herramienta para tomarlas. Son los datos buenos, válidos, duros, confiables, los que pueden orientar la toma de decisiones. Son los datos los que pueden ayudar a saber si se avanza o se retrocede y son también los datos los que pueden ayudar a juzgar a los políticos y a los funcionarios de todos los niveles por sus malos o magros resultados.

 

Comentario final
En agosto de 2017 el INEE cumplirá 15 años. Gracias a la actividad permanente y profesional de este instituto también se habrán realizado seis mediciones de PISA con pulcritud y apegadas a la mejor metodología disponible actualmente. PISA es sin duda la medición más famosa, la más llamativa y mediática porque compara al país con muchos otros, pero no es la única; por ello, es necesario mencionar que en 2017 se cumplen también 15 años de muchas otras mediciones de la educación mexicana. Mediciones más precisas, más completas, más detalladas y útiles incluso que esta famosa y bien ponderada prueba. Todos debemos de congratularnos por contar con una institución en la que la sociedad mexicana puede confiar para saber cómo se encuentra la educación nacional. Enhorabuena.


Notas
* Coordinador General de los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES). De 2006 a 2014 fue director general del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval).
** Este artículo apareció originalmente en el libro conmemorativo INEE: una década de evaluación 2002-2012, publicado por el instituto en 2012. El artículo se reproduce con permiso del Instituto Nacional de Evaluación para la Educación. Se han actualizado los datos sobre las fechas de las evaluaciones de PISA y el tiempo trascurrido desde la creación del INEE.
Referencia bibliográfica:

  • INEE, México en PISA 2009, México, 2010.

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