La evaluación sólo es una herramienta

Margarita Zorrilla Fierro

La evaluación sólo es una herramienta

Si bien la medición y la evaluación rigurosas del sistema educativo mexicano son necesarias para tener un diagnóstico de su situación, ese indispensable ir un paso más adelante, haciendo que las evaluaciones sean vinculantes para la autoridad educativa y permitan emitir directrices que orienten la política educativa, sostiene Margarita Zorrilla Fierro, integrante de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.


¿Cómo calificaría a nuestro sistema educativo en relación con el de otros países?
El sistema educativo mexicano (SEM) es un sistema, amplio, diverso y complejo, y es resultado de varias décadas de persistir en buscar la escolarización de todos los mexicanos. Hoy día nuestra educación obligatoria es de 15 años e incluye los niveles de educación preescolar, primaria, secundaria y bachillerato. No obstante que se ha logrado ampliar la cobertura y la asistencia a la escuela de manera significativa, en nuestro SEM perviven viejos problemas que hoy tienen nuevas expresiones.

 

Partiendo de la idea de que cada país es distinto y de que cada sistema educativo debe responder a las características de poblaciones diferentes, ¿qué medidas de otros países valdría la pena instrumentar en México?
La transformación de la formación inicial de los docentes. Casos como Francia y Finlandia son referentes importantes. Desafortunadamente, no tengo espacio para hablar con más amplitud de lo que se ha hecho en estos países. Espero tener una oportunidad más adelante en esta revista.

 

¿Cuál es el principal problema que enfrenta, hoy día, nuestro sistema educativo?
La desigual distribución de los beneficios de la educación, tanto en el ingreso a la escuela, como en su permanencia en ella, así como los resultados de aprendizaje, es el rostro de la injusticia. En algún sentido esta situación es reflejo de las condiciones sociales y económicas que imperan en México, pero también es resultado de la necesidad de mayor consistencia y sistematicidad de la acción pública, sostenida a lo largo del tiempo para superar esta problemática que afecta a las personas y a la sociedad.

 

Si en sus manos estuviera hacer una sola reforma educativa en el país, ¿cuál realizaría?
La reforma de fondo a la formación de los docentes, tanto para la educación básica como para el bachillerato. La primera se ofrece en las escuelas de educación normal y la segunda requiere decisiones novedosas relacionadas con la preparación pedagógica requerida para quienes han estudiado otras profesiones. Me refiero a la formación profesional necesaria que antecede al ingreso al servicio público educativo. Se requiere un diseño cuidadoso, una implementación inteligente, mucha gestión de acuerdos y paciencia.

 

¿Le parece que el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), tal como está diseñado, podrá responder a las expectativas que se tienen de él? ¿Qué cambiaría?
El INEE tiene cinco mandatos constitucionales: coordinar el Sistema Nacional de Evaluación Educativa; medir y evaluar componentes, procesos y resultados del SEM; emitir lineamientos para las evaluaciones que sean vinculantes para la autoridad educativa; difundir los resultados de la evaluaciones, y, con base en ellos, emitir directrices que orienten la política educativa. Para cumplir estos mandatos se cuenta con un diseño institucional diferente al de otros órganos autónomos, ya que el nuestro implica la coordinación y la colaboración con la autoridad educativa federal y las autoridades educativas de las entidades federativas. Esta definición hace que nuestra tarea sea más desafiante y rigurosa. Avanzamos de manera paulatina. Éste es otro gran tema sobre el que podríamos conversar en otra ocasión en esta revista.
La evaluación sólo es una herramienta. Para transformar nuestro sistema educativo y la educación que ofrece se requieren intervenciones sistemáticas, sostenidas y monitoreadas a lo largo del tiempo. Por esta razón a mí me gustaría que el Instituto fuera una instancia de “evaluación y desarrollo”, lo que implicaría ampliar su mandato constitucional.


Margarita María Zorrilla Fierro es licenciada en ciencias de la educación por la Universidad de Monterrey, tiene maestría en investigación educativa por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y doctorado en educación por la Universidad Anáhuac en convenio con la Universidad Complutense de Madrid.
Desde hace 40 años realiza trabajo profesional en el área educativa; ha sido docente en los niveles de educación primaria, secundaria, bachillerato, licenciatura y posgrado. Además, es investigadora de la educación y la evaluación educativa.
Ha desempeñado diversos cargos institucionales: profesora investigadora titular C en el Departamento de Educación de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, directora de Desarrollo Educativo en el Instituto de Educación de Aguascalientes, directora de Formación y Capacitación en la Unidad de Desarrollo Educativo en los Estados de la Subsecretaría de Planeación y Coordinación de la Secretaría de Educación Pública, directora general del INEE de 2009 a 2012 e integrante de la Junta de Gobierno del mismo instituto desde abril de 2013.

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